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El insólito "plumón" de las alas de los ángeles del retablo de Aralar y de la arqueta de Santa Valeria del Museo Británico

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  Cuando allá por 1186-1188 Ricardo Corazón de León les dijo a los orfebres lemosinos que el frontal de altar que les encargaba debía incluir una imagen del titular del templo al que iba a ir destinado -el santuario navarro de San Miguel in Excelsis- les pilló un poco por sorpresa porque nunca hasta entonces habían hecho un “ San Miguel ”. Por no hablar de eso del “ excelsis ”, del que no conocían ningún precedente iconográfico.  Pero enseguida dieron con la solución: el “San Miguel” lo harían copiando uno de los ángeles turiferarios que acababan de crear para la arqueta con el martirio de Santa Valeria y el “excelsis” lo simbolizarían colocándolo sobre una elevación. Llegados a este punto, lo único que hubo que decidir fue cuál de los dos ángeles utilizarían como modelo. Observaron uno, observaron el otro... y la decisión fue unánime: sería el del piñón izquierdo, pues portaba un libro y sus alas incluían como novedad una franja que pretendía simular el plumón interior .  Es

En busca de la inscripción perdida

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Como ya avancé en la entrada anterior , hoy toca hablar de la inscripción que esconde el retablo en su interior , bien en la otra cara de la tabla que contiene la de 1765 que vemos hoy, o bien detrás de esta y escrita en el propio tablero original.   Deduje su existencia tras estudiar la noticia que Goñi Gaztambide rescató en 1971 de los apuntes que Mariano Arigita había tomado de diferentes documentos relacionados con el santuario de San Miguel de Excelsis. Pues bien, del Libro de cuentas del santuario que se abrió en 1765 -y que se quemó en el incendio de 1942- Arigita tomó esta nota: “ Cuentas de 1765... Salario dado al platero José de Jirate por el trabajo de limpiar las santas imágenes, pedrería y piezas del precioso retablo antiguo ya dicho, y armar de nuevo como antes con su cerquillo nuevo, 960 reales ”. Este breve comentario venía, primero, a corregir la idea de que la restauración había sido obra de Manuel de Beramendi (que es la idea que se tenía hasta entonces y que t

El retablo de Aralar y sus anteriores estados

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En febrero de 2012, al poco de publicar el anexo sobre la Virgen que preside el retablo de Aralar, Esperanza Aragonés me dijo que sí, que las conexiones que apunté con las vírgenes de otras obras de Limoges era correctas; pero que para convencerla de la hipótesis que defendía en el artículo principal (que el retablo de Aralar fue el regalo de novios con el que Ricardo Corazón de León confirmó su compromiso matrimonial con Berenguela de Navarra), antes le tenía que convencer de que la escena representada en la galería inferior derecha eran los Esponsales de la Virgen y no la Anunciación que sostenían la mayoría de los que habían escrito sobre el retablo. Para esto era fundamental confirmar la distribución de las placas de las galerías desvelada en 1982 por los restauradores del Museo de Navarra tras ensayar su localización original en base a las marcas de clavos que quedaron a la vista tras el robo de 1979. Como el resultado obtenido no convenció a los "académicos" y como